¿Quieres traducir tu página web para conseguir clientes en Italia, Francia u otros países? Lo habitual es elegir entre dos caminos. Una agencia de traducción entrega textos correctos, pero rara vez se ocupa de que esas páginas aparezcan en Google. Una agencia SEO conoce las palabras clave y el posicionamiento, pero a menudo trabaja en uno o dos idiomas.
Mintense une las dos cosas. Llevamos 17 años trabajando en visibilidad internacional, en 16 idiomas y con proyectos en 60 países. Nuestra traducción SEO hace que las versiones extranjeras de tu web no solo suenen naturales, sino que se encuentren con las palabras que tus clientes buscan en cada país.
Una traducción web puede ser impecable y no traer ni una visita. El motivo es sencillo: los clientes de otro país no buscan con la traducción literal de tus términos en español. Un concepto que aquí se busca con una palabra concreta puede buscarse en Italia con un término en inglés, y en Francia con una expresión más coloquial o más técnica. Si no conoces esas diferencias, traduces bien hacia palabras que nadie escribe.
A eso se suma todo lo que el usuario no lee directamente pero Google sí: el título de la página, la meta descripción, la URL, el texto alternativo de las imágenes, los enlaces internos y la señal técnica que indica qué versión corresponde a cada idioma. Si esos elementos se quedan en español o se traducen palabra por palabra, la web pierde buena parte de su potencial.
Para una web que tiene que generar contactos o ventas en el extranjero, las tres capas son necesarias. Por eso no las vendemos por separado: cada página que entregamos está traducida, localizada y optimizada a la vez.
El trabajo empieza antes de traducir. Para cada mercado analizamos cómo buscan tus clientes potenciales: qué términos usan, qué volumen de búsqueda tienen, qué páginas aparecen hoy en Google y qué tipo de contenido premia el buscador para cada consulta. No partimos de tu lista de palabras en español, sino de la demanda real en italiano, francés o el idioma que corresponda.
El resultado es un mapa que asigna a cada página de tu web su palabra clave principal y sus variantes en cada idioma. Así el traductor sabe qué término usar en el titular, en el primer párrafo o en el nombre de un producto. Si quieres ver cómo se hace este análisis, lo explicamos en la guía sobre investigación de palabras clave.
Una página traducida para SEO no es solo el texto visible. Revisamos y traducimos con criterio de búsqueda todos los elementos que influyen en el posicionamiento:
Cuando una web tiene varias versiones, Google necesita saber cuál mostrar a cada usuario. Para eso existe la etiqueta hreflang, que indica el idioma y, si hace falta, el país de cada página y enlaza todas sus versiones entre sí. Si falta o tiene errores, la versión española puede aparecer en Francia o dos versiones pueden competir por la misma búsqueda. Te lo contamos con detalle en el artículo sobre hreflang.
Antes de traducir revisamos también la estructura: dominio por país, subdirectorios o subdominios. No hay una respuesta única, porque depende de cuántos idiomas gestionas, de si tienes presencia en cada país y de cómo se organizan tus equipos. Si el proyecto lo requiere, la traducción SEO se integra en una estrategia de SEO internacional más amplia.
Para el italiano y el francés trabajamos con nuestros propios equipos nativos en Verona y en Lille. Viven en el mercado que tú quieres conquistar, conocen cómo se compra y cómo se habla en él, y saben qué argumentos funcionan con un cliente italiano o francés. Si tu prioridad es uno de estos dos países, puedes ver el servicio específico de web en italiano o de web en francés.
Para el resto de idiomas contamos con una red de redactores y traductores nativos, siempre coordinados desde Mintense con el mismo método: palabras clave, glosario, revisión y control técnico. En total trabajamos en 16 idiomas, y tú hablas siempre con un único interlocutor en español.
La traducción automática y los modelos de IA son hoy herramientas útiles, y no tiene sentido ignorarlas. Las usamos cuando aceleran el trabajo, por ejemplo en catálogos amplios o en una primera versión de textos muy repetitivos. Pero solas no bastan para una web que tiene que posicionar y vender:
Por eso cada texto pasa por un redactor nativo que lo revisa, lo reescribe donde hace falta y aplica las palabras clave aprobadas. Las decisiones sobre términos y mensajes las toma una persona que conoce el idioma y el mercado.
No todas las páginas necesitan el mismo tratamiento. Las fichas de producto, la información técnica y las páginas de empresa suelen localizarse bien, porque el contenido es parecido en todos los mercados. Las páginas de destino y los artículos de blog que buscan una consulta concreta muchas veces conviene escribirlos de nuevo, porque en el país de destino la gente busca con otras preguntas y otras palabras.
Después de la investigación de palabras clave te recomendamos, página por página, la opción adecuada y te explicamos por qué. Si quieres ver los pasos prácticos para traducir una página web, los encontrarás en nuestra guía sobre cómo traducir una página web.
Una traducción de páginas web no termina al entregar el texto. Antes de publicar revisamos ortografía, coherencia con el glosario, longitud de títulos y descripciones, enlaces internos y etiquetas hreflang. Si la web usa un gestor de contenidos con un complemento multilingüe, comprobamos que cada idioma tenga sus propias URL, sus metadatos y su sitemap.
Después de publicar controlamos la indexación de las nuevas páginas en Google Search Console y la evolución de su visibilidad en cada país. Te enviamos informes en español con lo que ha cambiado y con las páginas que conviene reforzar.
La traducción SEO es la traducción de una página web pensada para que, además de leerse bien, aparezca en Google en el país de destino. Parte de una investigación de palabras clave en la lengua de llegada y adapta el texto a los términos que usan de verdad los clientes de ese mercado. También traduce y optimiza los elementos que el usuario no ve pero Google sí: título, meta descripción, URL, texto alternativo de las imágenes, enlaces internos y datos estructurados.
La traducción traslada el texto a otro idioma con fidelidad al original. La localización va más allá y adapta ejemplos, unidades, formatos de fecha, moneda, tono y referencias culturales para que la página parezca escrita en ese país. La traducción SEO añade la parte de búsqueda: elige las palabras clave con demanda real en el idioma de destino y optimiza metadatos, URL y etiquetas hreflang. En Mintense las tres cosas se hacen a la vez, porque para vender fuera las necesitas todas.
Puedes usarla como punto de partida, pero no como resultado final si la web tiene que vender. Los traductores automáticos y los modelos de IA producen textos correctos en apariencia, pero eligen la palabra más probable y no la más buscada, no conocen el mercado y traducen la terminología técnica de forma irregular. Nosotros usamos estas herramientas cuando aceleran el trabajo, y un redactor nativo revisa y reescribe cada página antes de publicarla, con el glosario y las palabras clave aprobadas.
Con cada página traducida o reescrita te enviamos una nota en español que explica qué palabras clave se han usado, qué contenidos se han adaptado y por qué. Así puedes validar los datos de producto, de servicio y de empresa sin dominar el idioma de destino. Tu interlocutor en Mintense habla español y responde a tus dudas, aunque detrás trabajen el equipo de Verona para el italiano, el de Lille para el francés u otros redactores nativos para el resto de idiomas.
Es recomendable. Una URL en el idioma del usuario es más clara, se entiende mejor en los resultados de búsqueda y puede incluir la palabra clave principal de la página. Por ejemplo, una ficha de producto en la versión francesa debería tener una dirección en francés y no la misma que en español. Si la web ya está publicada y cambias las URL, hay que preparar redirecciones y actualizar enlaces internos, sitemap y etiquetas hreflang para no perder visibilidad.
Hreflang es una indicación técnica que le dice a Google en qué idioma y para qué país está pensada cada página, y cuáles son sus versiones en otros idiomas. Sirve para que un usuario de Francia vea la versión francesa y uno de España la española. Si falta o está mal configurada, las versiones pueden competir entre sí o mostrarse al público equivocado. Revisamos hreflang, sitemap y enlaces internos antes y después de publicar cada idioma.
Escríbenos para hablar de tus objetivos, tus proyectos y los mercados en los que quieres crecer. Puedes hacerlo en español: te responderemos en tu idioma.
Si lo prefieres, llama a nuestro responsable comercial al +39 045 8403653.