Cada vez más compradores B2B preguntan a ChatGPT antes de buscar en Google: qué proveedores hay, qué diferencia a uno de otro, cuánto se tarda en entrar en un mercado. Si tu empresa no aparece en esas respuestas, pierdes una conversación que ni siquiera ves. Esta guía explica cómo encuentra ChatGPT sus fuentes, qué partes del posicionamiento en ChatGPT dependen de ti, cuáles no, y cómo medir los avances sin caer en promesas que nadie puede cumplir.
En este artículo
Durante veinte años, la pregunta del cliente terminaba en una lista de enlaces. Hoy, una parte creciente termina en una respuesta redactada, con dos o tres empresas citadas y, a veces, un enlace a la fuente. Para quien compra maquinaria, servicios industriales o software, esa respuesta funciona como una primera preselección.
El efecto se nota sobre todo en búsquedas informativas y comparativas: «qué empresas fabrican envases compostables en España», «cómo elegir un distribuidor en Italia», «diferencias entre dos tecnologías de soldadura». Son preguntas que antes llevaban a artículos de blog y fichas de producto y que ahora se resuelven, en parte, dentro del chat.
No significa que Google haya dejado de importar. Significa que tu visibilidad se reparte entre varios sistemas, y que lo que publicas y lo que otros dicen de ti alimenta a todos ellos. Trabajar el SEO para ChatGPT es, en buena medida, trabajar bien el SEO de siempre con algunos matices nuevos.
ChatGPT puede responder de dos maneras, y conviene distinguirlas porque se trabajan de forma distinta:
En la práctica, las dos vías se mezclan. El modelo decide qué buscar a partir de lo que ya sabe, y luego filtra los resultados según lo que considera fiable y pertinente. Por eso una empresa con presencia sólida en fuentes externas tiene más opciones de ser elegida cuando ChatGPT busca.
OpenAI no publica el detalle de su sistema de búsqueda, así que conviene ceñirse a lo que se sabe con seguridad. ChatGPT combina resultados de proveedores de búsqueda externos, entre los que Bing tiene un papel conocido desde hace años, con su propio rastreo de la web.
Para ese rastreo, OpenAI documenta varios agentes con funciones diferentes:
De aquí salen dos consecuencias prácticas. La primera: si tu web no está bien indexada en Bing, partes con desventaja, aunque en Google vaya bien. La segunda: bloquear a OAI-SearchBot en el robots.txt reduce las posibilidades de que tus páginas aparezcan como fuente citada. Muchas empresas lo hacen sin saberlo, por una regla genérica contra bots añadida hace tiempo.
Antes de invertir tiempo, merece la pena separar lo que depende de ti de lo que no.
Lo que puedes controlar:
Lo que no puedes controlar:
Esta separación evita dos errores frecuentes: pensar que basta con un truco técnico y, en el extremo opuesto, pensar que no se puede hacer nada.
Revisa el archivo robots.txt de tu dominio. Si contiene una regla que bloquea a todos los bots salvo a Google, o una línea específica contra los agentes de OpenAI, tus páginas difícilmente aparecerán como fuente en ChatGPT. Un ejemplo de configuración que permite la búsqueda pero no el entrenamiento sería:
User-agent: OAI-SearchBot
Allow: /
User-agent: GPTBot
Disallow: /Es una decisión de empresa, no solo técnica. Permitir GPTBot puede hacer que tus contenidos formen parte del conocimiento de futuros modelos; bloquearlo protege tus textos del entrenamiento. Lo que conviene evitar es bloquear OAI-SearchBot por accidente si quieres ser citado.
Comprueba también lo básico: que las páginas importantes respondan con código 200, que el contenido principal esté en el HTML y no dependa por completo de JavaScript, que no haya un cortafuegos que rechace a los rastreadores legítimos y que tu web esté verificada en Bing Webmaster Tools además de en Google Search Console.
Un sistema que resume tiene que entender tu página sin esfuerzo y fiarse de lo que dice. Eso favorece un tipo de contenido muy concreto:
Las páginas de preguntas frecuentes bien escritas, las guías técnicas y las comparativas honestas suelen funcionar bien, porque responden en el mismo formato en el que se pregunta. Si quieres entender en qué se parece y en qué se diferencia esto del posicionamiento clásico, lo explicamos en GEO vs SEO.
Los modelos de lenguaje no piensan en páginas, sino en entidades: empresas, personas, productos, lugares y las relaciones entre ellos. Para que tu empresa aparezca en una respuesta, el sistema tiene que reconocerla como una entidad concreta, con un nombre estable y unos atributos claros.
Algunas medidas sencillas ayudan mucho:
Cuando la información es contradictoria (una fecha de fundación en la web y otra en un directorio, tres descripciones distintas de la misma empresa), el modelo duda, y en la duda suele preferir a otra empresa cuyos datos coinciden en todas partes.
Lo que dicen otros de ti pesa más que lo que dices tú. Cuando ChatGPT busca «principales fabricantes de» o «agencias especializadas en», suele apoyarse en artículos comparativos, medios sectoriales, asociaciones, directorios y foros profesionales.
Por eso el trabajo de visibilidad en IA se parece mucho a las relaciones públicas digitales:
No se trata de acumular enlaces, sino de aparecer donde el sistema busca contexto. Una mención en un medio de referencia de tu sector vale más que decenas de enlaces en páginas irrelevantes.
Los datos estructurados de Schema.org no garantizan nada por sí solos, pero dan a los sistemas una descripción ordenada de tu empresa y tus contenidos. Los más útiles para una empresa B2B son:
La regla de oro es la coherencia: lo que declaras en los datos estructurados tiene que coincidir con lo que se ve en la página y con lo que dicen las fuentes externas. Un marcado que contradice el texto visible resta credibilidad en lugar de sumarla.
ChatGPT responde en el idioma en el que se le pregunta, y para hacerlo se apoya sobre todo en fuentes de ese idioma. Si un comprador italiano pregunta en italiano por proveedores españoles de tu sector, tu web en español tiene pocas opciones de ser la fuente citada.
Para una empresa que exporta, esto tiene implicaciones claras:
En Mintense trabajamos en 16 idiomas y tenemos equipos nativos propios en Italia y en Francia, precisamente porque la visibilidad en IA se construye idioma por idioma. Puedes ver cómo enfocamos este trabajo en nuestra página de SEO para IA y GEO.
El llms.txt es una propuesta de archivo en formato Markdown que resume tu web para los modelos de lenguaje. Se ha hablado mucho de él, pero conviene ser prudente: ningún gran proveedor de IA ha confirmado públicamente que lo use para elegir fuentes o para posicionar empresas.
Eso no lo convierte en inútil. Es barato de crear, no tiene riesgos técnicos y obliga a decidir cuáles son las páginas importantes de tu web, un ejercicio que siempre aporta. Pero no sustituye nada de lo anterior. Si quieres crearlo bien, tienes la guía completa en nuestro artículo sobre llms.txt.
ChatGPT no es el único sistema que responde con texto generado. Google integra respuestas de IA en sus resultados y ha lanzado un modo de búsqueda conversacional; Perplexity, Gemini y Copilot funcionan con lógicas parecidas. Cada uno tiene su propio índice, sus rastreadores y sus criterios, pero comparten una base común: necesitan páginas accesibles, contenidos claros y una entidad reconocible.
Por eso no tiene sentido una estrategia aislada para cada asistente. Lo razonable es trabajar los fundamentos una vez y luego vigilar las diferencias: la indexación en Bing para ChatGPT y Copilot, el índice de Google para AI Overviews y AI Mode. Hablamos del caso de Google en detalle en el artículo sobre Google AI Mode.
No existe todavía una herramienta oficial equivalente a Search Console para ChatGPT, así que la medición combina varias fuentes:
Haz las pruebas manuales en sesiones limpias, sin historial ni memoria activada, porque ChatGPT adapta las respuestas a cada usuario. Y documenta las respuestas con capturas: cambian de un día a otro.
Desconfía de quien te garantice que aparecerás en ChatGPT. Las respuestas varían según la formulación, el idioma, el historial del usuario y la versión del modelo. Una misma pregunta lanzada dos veces puede citar empresas distintas.
Lo que sí se puede hacer es aumentar la probabilidad: una web accesible y clara, datos coherentes, presencia en fuentes que los sistemas consultan y contenidos en el idioma de cada mercado. Es un trabajo de meses, no de días, y sus efectos se miden en tendencias, no en posiciones fijas.
También conviene recordar que el tráfico que llega desde ChatGPT es todavía pequeño para la mayoría de empresas B2B comparado con Google. La buena noticia es que casi todo lo que mejora tu visibilidad en IA mejora también tu posicionamiento clásico.
Si exportas a Italia o a Francia, cada paso se repite en el idioma del mercado. Ahí es donde un equipo nativo marca la diferencia: sabe cómo pregunta un comprador italiano o francés y qué fuentes consulta. Si quieres que revisemos tu punto de partida, escríbenos.
No hay una acción única que lo garantice, pero sí varias que aumentan la probabilidad. Permite el acceso de OAI-SearchBot en tu robots.txt, asegúrate de que tu web esté indexada en Bing, publica páginas que respondan con claridad a las preguntas de tus clientes y mantén los datos de tu empresa coherentes en todas partes. Además, trabaja tu presencia en medios sectoriales, directorios y asociaciones, porque ChatGPT se apoya mucho en lo que fuentes externas dicen de ti.
OpenAI no publica todos los detalles de su sistema de búsqueda. Se sabe que ChatGPT combina resultados de proveedores de búsqueda externos, entre los que Bing tiene un papel conocido, con su propio rastreador, OAI-SearchBot. Por eso conviene verificar tu web en Bing Webmaster Tools y revisar que esté bien indexada allí, no solo en Google. Una web que funciona bien en Google pero tiene problemas en Bing puede quedar en desventaja en las respuestas de ChatGPT.
Depende de lo que quieras. GPTBot recoge contenido que puede usarse para entrenar modelos de OpenAI; bloquearlo evita ese uso, pero no impide que aparezcas en las respuestas con búsqueda. Para eso cuenta OAI-SearchBot, que es otro agente distinto. Muchas empresas optan por permitir OAI-SearchBot y decidir aparte sobre GPTBot. Lo importante es no bloquear OAI-SearchBot por error si quieres que tus páginas puedan citarse como fuente.
En Google Analytics 4 puedes revisar el informe de adquisición de tráfico y filtrar la fuente chatgpt.com. Los enlaces de las respuestas con búsqueda suelen llevar además el parámetro utm_source=chatgpt.com, lo que facilita identificarlos. Complementa estos datos con los registros del servidor, donde verás las visitas de OAI-SearchBot y ChatGPT-User, y con una batería mensual de preguntas de prueba para comprobar si tu empresa aparece y cómo se la describe.
Comparten la mayor parte de la base: web rastreable, contenidos útiles, estructura clara y autoridad. La diferencia está en el peso de algunos factores. En ChatGPT importan mucho la claridad de las respuestas, la coherencia de los datos de la empresa y las menciones en fuentes externas, porque el sistema resume y cita en lugar de ordenar enlaces. Casi todo lo que haces para ChatGPT beneficia también a tu posicionamiento en Google, y al revés.
No hay plazos fijos. Los cambios técnicos, como desbloquear un rastreador, pueden notarse en pocas semanas en las respuestas con búsqueda. Construir menciones en fuentes externas y contenidos en varios idiomas lleva meses. Y lo que el modelo aprendió en su entrenamiento solo cambia con nuevas versiones. Por eso conviene medir la tendencia mes a mes con una batería de preguntas fija, en lugar de esperar un resultado puntual en una fecha concreta.